ALEJANDRA DEL CUETO CASTRO

Con el tema “Los derechos humanos de la mujer en la sociedad y en la Iglesia” arrancó el taller de Justicia y Paz que anualmente organiza la Comisión de Justicia y paz de la Orden de Predicadores y Predicadoras en México.

Con la participación de Sayuri Herrera integrante del Centro de Derechos Humanos Fray Vitoria A.C.;  Fide Luna laica asociada a las Dominicas del Verbo Encarnado; Aline Ussel religiosa de las Dominicas del Verbo Encarnado y Dorys Gilma hermana Dominica de la Presentación, se reflexionó sobre diferentes temas sociales, políticos y teológicos que requieren de una pronta solución.

Las ponentes coincidieron en señalar que existe una creciente y generalizada preocupación de la familia dominicana en México y sobre todo, de la situación de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia.

El taller dio inicio con una plegaria en favor, principalmente, por las mujeres que son violentadas, excluidas y marginadas, razones por lo cuales, sus vidas no son respetadas.

Al respecto, Sayuri Herrera,  describió la situación de exclusiones y violencias que viven hoy en día miles de mujeres, a pesar de los avances sustantivos en materia de derecho y la cultura.

Por lo tanto, se pronunció por alcanzar la igualdad y en favor de generar mayor equidad.

Por su parte, Fide Luna, compartió la lucha de muchas mujeres de Iglesia y de la sociedad por alcanzar el respeto a sus derechos humanos. Resaltó la forma en que éstas han dejado su impronta en el caminar de la Iglesia por sociedades más justas.

A su vez, Aline Ussel  recordó el lugar que, históricamente, han tenido  las mujeres en la Orden de Predicadores y los desafíos que en la actualidad se les presentan a las hermanas dominicas dentro de nuestra Iglesia y Congregación.

Destacó el lugar clave que han ocupado las hermanas religiosas dentro de la familia dominicana, quienes se han sobrepuesto al patriarcado que está en el ADN de la Iglesia.

Finalmente, la hermana Dorys Gilma, desde su experiencia personal, reflexionó en torno a las realidades y desafíos que viven las religiosas en el ámbito concreto de la misión.

“Se encuentran en un lugar secundario en las labores misioneras; están sometidas a las decisiones de varones que ocupan puestos clericales; a la incomprensión de muchas personas y a no ser valoradas como personas sino por su utilidad tanto por la Iglesia como por la sociedad en general”, agregó la hermana.

En contraparte, dejó testimonio de experiencias que han logrado romper con estas desigualdades y han permitido el trabajo conjunto entre hombres y mujeres que forman parte de la Iglesia en igualdad de condiciones.

Luego de un breve tiempo para intercambio en plenario sobre lo compartido en el panel y de un receso que sirvió para un bonito espacio de convivencia, se pasó al segundo momento.

En el mismo, los presentes trabajaron en grupos con algunas preguntas guías que procuraban apuntar la reflexión en relación a cómo se viven estas desigualdades entre varones y mujeres en los apostolados cotidianos y en la vida diaria; como percibimos la situación de la mujer hoy en día en la Iglesia y cómo viven los hombres en  los espacios que culturalmente se les asigna.

Al abrirse las mesas de diálogo, cada grupo compartió su reflexión y se llegó a la conclusión de que aún hay muchas realidades que son negativas para las mujeres que perjudican su vida y privilegian a los varones. Por lo tanto, los desafíos son muchos aún.

El encuentro concluyó con una sentida oración que tuvo como eje a la mujer y su respeto en todos los ámbitos de la vida.