JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO.

No podemos dejar en el tintero la  visita a México, de un integrante del grupo que con el paso de los años sigue, Los Beatles.

Al hablar de ellos llegan a  mi mente  un sin número de  buenos recuerdos. El más cercano es el del baterista inglés Ringo Starkey.

Su presencia en el  Auditorio Nacional, provocó no sólo lleno absoluto, sino también un gran número de  personas que deseaba por lo menos verlo a su llegada a este  recinto de Reforma. No tuvieron que esperar mucho o como si quisiera complacer a todos,  su paso fue lento;  bajó la ventanilla  para saludar a sus miles de fans que  lo esperaban, para ver y oír a un grande  de  la  música de todos  los tiempos.

Me causa  una  gran emoción  hablar de algo que viví desde mi adolescencia: la  música de esos  4  jóvenes  londinenses que  cambiaron en su tiempo y momento al mundo, no tan sólo musicalmente, sino social y culturalmente hablando. Ringo es  una  prueba de ello.

El éxito de sus  giras está  cimentado, no tan solo en la  conocida interpretación beatlemaníana, sino en los elementos que  le acompañan, verdaderas  estrellas de  grupos que  hicieron historia  en los años setentas y conocida como la “ola inglesa”. Ellos en gran porcentaje, contribuyen en el éxito de Ringo, el último elemento que se  unió a  los Beatles a principios de  los años sesentas.

Fotografía, 16 años, el jardín del pulpo, con una  pequeña  ayuda amigable, Only you y un popurrí de  los temas que  identifican al grupo musical más importante  y trascendental de todos  los  tiempos, los Beatles.

Hace  ya  muchos años y en mis constantes  viajes  al puerto más  bello del mundo, el internacional Acapulco, tuve la  suerte de  conocerle y saludarle; con él estaba ya  su guapísima esposa, la actriz  Bárbara Bach, mi estimado amigo el inolvidable Fito Girón que en esos tiempos era el rey del espectáculo en esa  hermosa  bahía  de Guerrero y conductor estelar del programa “Fiebre del sábado” al lado de  la bella Chela Braniff.

Recuerdo que esa  ocasión, salió muy tarde hacía dónde se  hospedaba  (lo sigue haciendo), las  famosas  Brisas, uno  de sus lugares preferidos. Cuántos recuerdos trajo a  mi mente, este ex  beatle, gran amante de  nuestro país.

El concierto espectacular; la  gente admirando a  un maestro en la  batería, a  un Ringo que es  considerado como uno de  los  mejores del mundo. Al sonar de  su muy personal estilo, mostró aún sus  grandes facultades en este instrumento musical. Con su sonido, hizo revivir los  grandes  momentos de aquella agrupación de  la  cual fue  parte  importante.

Al igual que Paul, quedó sorprendido con el cariño y participación del público asistente a cada una de sus  interpretaciones. Los  coros  crecieron, la  nostalgia invadió a muchos, principalmente hombres  y mujeres que  están como yo, “en el otoño de  la vida”. Me sorprendió ver a  gente  muy joven cantando las  canciones de esta super estrella, eso es prueba de que  los Beatles siguen vigentes.

Una  velada que dejo un grato sabor de  boca; un recuerdo en la  voz de Ringo al decir  en claro español: “Gracias México”. A lo que respondería:” gracias a usted por traer su talento musical e  historia a un público mexicano que siempre los apoyo, apoya y apoyará, porque usted señor Starkey, es  parte  de esa  leyenda.”