JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

Un estadio a reventar, aunque la  mayor  parte de las entradas fueron cortesías de diferentes patrocinadores; un clima gélido; un verdadero milagro poder  llegar a  la  zona del Coloso de Santa  Úrsula, la revisiones a los accesos (con mucho respeto) raro; los comerciantes  dentro y fuera del  estadio, vendiendo, principalmente, la nueva playera del Tri.

El ambiente  de  primera. Contados  pero llegó gente  de esas  lejana  tierras neozelandesas; con su bandera y la  emoción de ver a su representativo en uno de  los estadios  con más historia en el futbol, el Azteca.

Se programó el encuentro a esa  hora, con miras a  sacar  cierta  ventaja, la  verdad es que la naturaleza, favoreció a los  visitantes, pues el sol nunca  apareció. El viento frió ya se sentía, pero a  los  pocos  minutos, todo eso se  olvido, al salir los equipos a  calentar. Los mexicanos recibidos  como siempre,con gritos  y aplausos.

El juego, lo diseño Miguel Herrera para buscar primero, abrir a ese  equipo que se  defendía con sus 11 elementos y segundo para que cayera  el gol que  les  diera  confianza  a  los muchachos y así  buscar algo más; la seguridad de  llegar al otro encuentro con cierta  ventaja.

Hubo variantes en todas  las  zonas y, aunque  había nerviosismo, se  logró abrir el ostión neozelandes  y lo demás  se  fue dando solo. Lo que  no hacía  antes  ayer se  hizo. El tiro de media  distancia, apretar al rival en su cancha. El orden volvió  y eso se noto cuándo por  fin llego el primer  gol.

No hablaré de  lo que vieron, sino de  lo que se  vivió en diferentes  partes de la ciudad antes del partido. Comenzaré diciendo que  en todas  lados o al menos  en su mayoría, estaban ya sintonizados los  canales  para ver  el partid: unos  por  televisión, otros por radio y sin olvidar el Internet. Insurgentes, Tacubaya, Polanco, Narvarte, Anzures, no se oía otra cosa sino del partido.

Restaurantes ofrecían a sus comensales sabrosos desayunos, desde los mexicanísimos chilaquiles con su huevo hasta sopes, tostadas y los exquisitos molletes. Esto sin duda complementado con su rico café o si quería  comenzar la  fiesta desde  temprano pues una cerveza fría que nada de verla  se antojaba.

El ambiente en diferentes  colonias, era  el mismo. Había un solo pensamiento, apoyar a esta selección mexicana que al fin logró, después  de varios meses, ganar en su casa. Y esto sí es noticia, porque se corearon no uno, ni dos, sino cinco goles que le dan cierta ventaja al tricolor para su visita en el otro extremo del mundo.

Se critica  mucho que se  siga a este  deporte, pero lo que no entienden muchos, es que en nuestro país el futbol es la actividad deportiva que más atrae al mexicano y ello está comprobado. Y consiente de que a  muchos  ni les  gusta  ni les  interesa, agregaré esto: ¡Extra,extra México al fin ganó….extra, extra….!