JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

¿Cuántas satisfacciones les dio a sus miles de seguidores?; sus goles son parte ya de la historia americanista; un verdadero crack que emocionó con su personal estilo de jugar. Su entrega en la cancha lo mostró como un hombre de gran corazón; sin embargo, el destino, ese que nunca se sabe que trae, le hizo la peor de las jugadas.

Salvador Cabañas Ortega, baleado hace unos años en céntrico bar de la ciudad de México, recuerda como vivió el peor día de su vida, cuándo con unos amigos y esposa, degustaba de unas copas, horas después del que sería su último partido vestido con el uniforme de las llamadas águilas.

El relato usted ya lo conoce, no vale la pena recordarlo, porque es importante respetar a un hombre que  vive con una bala en su cabeza. Lo importante es  ¿qué ha pasado con este gran jugador paraguayo? Lo primero es que su representante y su esposa, lo despojaron de todo lo que tenía: dinero, casas, terrenos, carros; o sea lo dejaron en pobreza extrema.

Comenta el guaraní, que: “cuándo estaba en recuperación, este par de “vivales” le hicieron firmar cuánto documento le ponían enfrente”. Confiado Salvador, en la lealtad y honradez de su esposa, fue ella, quien prácticamente le arrebató el patrimonio millonario que el futbolista había logrado con su trabajo.

Este par de malandrines, actuaron como lo que son “verdaderos ladrones” y entre el abogado y la esposa se repartieron los bienes y el dinero del jugador. Ha regresado a las canchas, con el mismo entusiasmo de siempre, pero es definitivo que su cuerpo ya no funciona igual para la práctica de lo que tanto ama: el futbol.

Salvador es ahora lo que sus  padres le enseñaron a todos sus hijos, panadero. Negocio que él mismo compró a sus padres para su sostenimiento. Cosas de la vida, gracias a eso, tiene trabajo y alimento diario. Del Club América se queja:”me apoyarían con una indemnización nunca llegó”.

Este extraordinario jugador, antes de ese penoso suceso, estaba ya apalabrado con un equipo de la liga inglesa. Este y muchos sueños se vinieron abajo. La traición de gente muy cercana a él, lo dejaron en la pobreza. Pero lo importante, está vivo y con el dolor en el alma más que en el cuerpo, está luchando para salir adelante.

Cierto, este guaraní tocó la gloria pero ya conoció también el infierno. Las malas amistades colaboraron y mucho a su desgracia personal. Un par de copas le marcaron para siempre. Pero él sigue luchando, pronto regresará al equipo del pueblo que lo vio nacer como futbolista. Y quizás sea ahí cuándo se de cuenta que su gente no le olvida.

En lo personal, lo admiro como un gran jugador que dejó en las canchas su corazón completo. Su deseo de vivir, de seguir teniendo sueños a pesar de su situación física, de saber perdonar pero sobretodo, de no olvidar algo que estaba perdiendo, su sencillez. Es difícil, pues nada en la vida es fácil, pero estoy seguro que lo logrará ¡ánimo Chava!