Cuando escucho que hay quienes comparan al #YoSoy132 con los estudiantes del Movimiento del 1968, inevitablemente, me pregunté: ¿qué diría don Mata de eso, cuando él  estuvo en el ojo del huracán?

Seguramente,  se revolcaría de la risa hasta el cansancio; diría que son una bola de fanfarrones, queriendo ser de izquierda cuando viven como capitalistas; carne de cañón de un manipulador.

Cuando eso sucedió, yo era un bebé; sin embargo, en varias ocasiones llegamos a hablar de ello y recuerdo que en alguna ocasión me dejaron hacer un trabajo escolar sobre la fatídica noche de Tlatelolco.

¡Fácil!, me dije, tengo la mejor fuente de información en casa, así que le pedí a mi papá que me ayudara a hacerlo.

Me explicó lo que vivió, lo que presenció: “fui a dar a los separos de la policía porque me agarraron con todos”; recordaba, en ese momento le causaba risa, pero en aquel día su sentir fue otro.

“Estaba muy formadito contra una pared, claro que los choninos se me hicieron acordeón”,

De hecho, la Primera Dama (ya les había explicado que así le decía don Mata a la doña de la casa), cuenta que llegó a casa lívido, enfermo, con vómito y diarrea; y pensó que traía una “mega jarra”.

Entonces, continúo mi papá,  pasó un coronel, capitán o sepa que de la policía, pero alguien influyente (obvio él me dio el nombre pero no lo recuerdo) y se volteó a uno de los guardias y le dijo: “bueno estás loco, suelta a este cuate, es periodista”; claro también eran otros tiempos cuando el otrora cuarto poder era eso, precisamente, poderoso.

Fue a la redacción de Ovaciones, hizo la nota de color y ¿adivinen qué?; no se la publicaron porque él sí puso todo lo que vio, fue el primero en decir que la balacera se había desatado porque los ánimos se calentaron y fue mucha la tensión… A alguien se le fue un tiro y de ahí se desató todo.

Eso es lo que pasa cuando hay mentes maquiavélicas detrás de ingenuos estudiantes que sueñan con cambiar el mundo, pero cuando se encuentran en él se dan cuenta de que o van con la corriente o se hunden.

Don Mata cuestionaba a muchos de sus colegas de aquella época y a muchos otros que estuvieron inmiscuidos en el Movimiento del 68 pues dice que en la actualidad viven del sistema.

Durante años, la verdad de lo que ocurrió aquel día se guardó sigilosamente hasta que el tiempo pasó y la censura terminó.

El asunto es que mi papá me hizo todo el trabajo escolar, el cual presenté orgullosamente, segura de que el profesor me felicitaría por mi amplio conocimiento en la materia y mi exhaustiva investigación, pero saben ME REPROBÓ; él era uno más de los muchos que jamás quisieron aceptar la verdad.

¿La historia se repetirá? Afortunadamente el actual “movimiento estudiantil” sólo será llamarada de petate y terminará cuando podamos deshacernos de los manipuladores.