ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

Hay situaciones en este mundo que son incomprensibles en muchos aspectos…Vivimos en una sociedad que, lamentablemente, ha perdido la decencia, los valores, el respeto por todo y hacia todos…La violencia en contra de las mujeres es horrible pero lo que no tiene nombre es atentar contra la integridad física de los niños y peor aún, saber que se encuentran desprotegidos…De una u otra manera, una esposa, novia o amante que es golpeada por su pareja tiene la oportunidad de defenderse, de solicitar ayuda, pero un niño ¿cómo?;  ¿a quién acude?…Por más vueltas que le doy en mi cabeza para tratar de entender el porqué una madre o un padre pueden golpear a sus hijos, no encuentro la más mínima razón; dañar y lastimar a quien le diste la vida, a quien es parte de ti, sí está cañón…Como en la viña del señor hay de todo…Hace unos días escuchaba que estamos en la generación de los padres regañados por sus vástagos y claro que existen…Son aquellos que no han sabido poner límites, en donde los chamacos se les trepan a las barbas y tan malos son éstos como aquellos que aún piensan que a golpes van a educar, cuando en realidad lo único que están generando son futuros madreadores, que repetirán los patrones de conducta y será cuento de nunca acabar y eso, sí bien les va porque también están creando y criando a seres resentidos contra el mundo que posiblemente se conviertan en asesinos…No lo tomen como una exageración, la mayoría de los asesinos seriales son seres que fueron objeto de violencia por parte de sus padres…Si existe algo que me puede poner los cabellos de punta y aterrarme es escuchar gritos, posiblemente porque cuando mis hermanas, hermano y yo eramos chicos jamás los hubo…Tampoco les voy a decir que nunca recibimos una nalgada o un regaño, pero tuvimos buenos padres, en donde la mirada de la madre era suficiente para ponernos quietos…Como entes pensantes que somos, el diálogo, la explicación o un simple “no” eran suficientes…En el edificio donde vivo, muchos vecinos cansados y preocupados por las palizas que una de las condóminas les da a sus hijos, decidieron solicitar la ayuda de las autoridades, ¿quiénes?,  supuestamente el DIF y en este caso el de Atizapán de Zaragoza…Pues lo hicieron y la respuesta fue que en tres meses tomarían cartas en el asunto, no pues está chido, chance y los chavitos corran con suerte y la mamá solamente los siga madreando o en el peor de los casos los mate… Acaso ¿no existe una Procuraduría para la Defensa del Menor y la Familia?…Efectivamente, son los padres quienes ejercen la patria protestad de los menores, no hay duda al respecto, pero ¿dónde quedó la supuesta protección tan cacareada a los derechos de la infancia?…Ya no hablemos de educación, de salud, de vestido y de sustento sino a ser niños felices, sin miedos,  porque si ustedes escucharan los gritos de esos chavos sabrían de que les hablo…Seguramente la madre fue una niña golpeada y ahora lo único que hace es repetir el patrón y como lo dije párrafos arriba, será cuento de nunca acabar…Pocas veces he tenido oportunidad de ver a los niños, pero creánme cuando les digo que sus ojos están vacíos…He escuchado el odio con el que se dirigen al guardia, a la persona de intendencia y es comprensible aunque no aplaudible…Pero también me pregunto, ¿en la escuela no se dan cuenta?; porque no creo que las palizas no dejen marcas y no sólo físicas, también psicológicas…En fin, el DIF está bueno para una emergencia…Creen que con repartir despensas, aparatos ortopédicos y jalada y media cumplen con su chamba…Es cierto, lo más difícil de combatir es la violencia intrafamiliar, pero esa, sale a las calles también…