ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

Por primera vez, desde que tengo memoria,  los resultados de una elección provocaron  en mi una tristeza y una decepción que me superaron, lo cual hasta para mí resultó absurdo; sin embargo, esos temores no están infundados, porque vislumbro un país sin rumbo, sin dirección, sin proyecto de gobierno, sin propuestas; sólo ocurrencias y endulzadas de oído…Honraré mi palabra y respetaré el cargo que la mayoría de los mexicanos le confiaron a López Obrador, así a secas…Que quede claro, AMLO no ganó, venció el odio, el hartazgo, la intolerancia, el abuso, la indignación, la frustración, el enojo, pero sobre todo la estupidez…Había que castigar al PRI y eso fue lo que millones de mexicanos expresaron en las urnas…El voto se volcó a favor de Morena no sólo para el cargo de presidente de la República, también para gubernaturas, alcaldías, senadurías y diputaciones, a pesar de que en ese movimiento, la cabeza, quien lo dirige, hace alarde de ideas del siglo pasado;  de propuestas que no son más que ocurrencias y sueños guajiros; intolerante a la crítica;  además de ser incapaz de hilar en menos de un segundo una respuesta congruente…México fue víctima de la arrogancia de Ricardo Anaya, quien, en su desmedido afán por llegar a Los Pinos,  con la mano en la cintura dividió a un partido que en otros tiempos, se vislumbró como una opción para acabar con la dictadura priísta…En su momento lo lograron, pero no bajo su dirección…Alcanzó algunos logros, por eso le pusieron el mote de niño maravilla, pero a como a todo súper héroe de ficción los poderes se lo acabaron; la ambición lo carcomió…Se perdieron en el camino, creyeron en él y valieron…Los mexicanos que no votamos por López Obrador, porque jamás logró convencernos, también fuimos golpeados por la inocencia de José Antonio Meade, quien creyó que podría acabar con el lastre y la descomposición pestilenta del PRI, pero al final del camino, el candidato cuidadano quedó atrapado en esos antecedentes de corrupción, abusos y negociaciones en lo oscurito…Lo quemaron cuando sabían que no tendría oportunidad; es una pena…Efectivamente, en lo personal no me causa júbilo el triunfo de López Obrador, porque si su gobierno será como lo que presenciamos en los debates estamos en problemas…A partir de hoy, no habrá tregua, seré crítica de su desempeño, vigilaré y exigiré lo que les prometió a quienes creen en él, es lo menos que puedo hacer cuando sembró odio entre los mexicanos…Espero con ansias que llegue el día de decirles “me equivoqué, ustedes tenían razón” y reconocer públicamente, en este mismo espacio, (si no es que acaba con él) que mi percepción de López Obrador era errónea; que sus buenas intenciones y “amor” a México eran legítimas…Cuando lo conocí, hace muchísimos años, me pareció un buen hombre, aunque jamás como jefe de una nación,  pero con el paso del tiempo vi como se fue transformando en un un ser irritable, intransigente, de malos modos, incapaz de aceptar que necesitamos mirar hacia adelante…Ni hablar, dicen que la democracia ganó, pero ¿seguirá viviendo?..No pienso felicitarlo, porque no veo motivo de felicidad; tampoco me echaré para atrás en todo lo que he dicho de él, lo dije y lo sostengo…Te tengo miedo y no por vislumbrar a México como Venezuela, sino por el simple echo de ser tú y ahora con mayoría en las Cámaras, estamos a tu merced…