ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

Un cargo más y ya sería exageración…Escuchaba una entrevista al general en retiro Jorge Carrillo Olea, quien, en sus tiempos de responsable del Centro de Planeación para el Combate a las Drogas fue quien acudió, hace dos  décadas, a recoger a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, en Guatemala, en donde fue aprehendido la primera vez, decir que gente como El Chapo Guzmán, tan faltos de educación escolar (palabras más, palabras menos) no eran capaces de manejar solos una “empresa” tan grande como la que logró formar, que a fuerzas necesitaba apoyo de gente “estudiada y leída”; sinceramente, no estoy de acuerdo en ello, porque el hecho de no haber ido a un aula no significa que se sea idiota, además de que estoy convencida de que la vida es la mejor escuela que se pueda tener…Posiblemente, en lo que sí me encuentro totalmente de acuerdo, es que en este multimillonario negocio, estén involucrados políticos y empresarios; las ganancias que el narcotráfico genera no solamente se quedan en manos del líder, un montón de gentes se hacen ricos a sus costillas…Recuerdo, la primera vez que lo detuvieron, corrió la versión de que El Chapo le entregaba mensualmente alrededor de 250 mil dólares al subprocurador Federico Ponce Rojas, declaración que aunque ameritó una investigación, tampoco se logró comprobar…Hay que señalarlo, la fama de Joaquín Guzmán, no era tanta en aquella época aun cuando se aseguraba que había sido él, el principal responsable en el asesinato del Cardenal Posada durante un enfrentamiento entre sus sicarios y los del cártel de los Arellano Félix…Su presencia se disparó, después que en enero de 2001, protagonizara una fuga de película, como en las cintas de Hollywood y actualmente sigue siendo el narco más buscado por México y Estados Unidos, además de considerarlo el líder criminal de mayor poder en Centroamérica…