ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

No sé ustedes, pero en lo personal estoy cansada ya de este clima enardecido, donde es un todos contra todos…Dudo recordar un periodo electoral tan desgastante como el que estamos viviendo; la contaminación visual y auditiva siempre ha sido cansada, pero ahora hay que sumarle el gran descontento y la abrumadora falta de respeto hacia la gente…Oficialmente desde septiembre del 2017 comenzó este proceso con la recepción y análisis de manifestaciones de los interesados en ser candidatos independientes; mientras que en diciembre del mismo año iniciaron las precampañas; luego  el 30 de marzo del 2018 arrancan oficialmente las campañas para concluir el 27 de junio…Y aún cuando no solamente habrá elecciones federales, sino también locales, las que se llevan todos los reflectores son las referentes a la Presidencia de la República… Faltan algo así como 50 días y el bombardeo por todos los medios de comunicación, más debates, entrevistas, encontronazos en las redes sociales, terminan siendo contraproducentes y logran un efecto contrario al que se busca, por la simple y sencilla razón de que la gente se cansa de escuchar el mismo rollo que lo único que provoca es un lío en la cabeza de los electores…Vemos a los candidatos recorrer puntos estratégicos del país, reunirse con todos los sectores, mostrándose abiertos y democráticos; escuchando las necesidades y prometiendo acciones para el tiempo que viene a cambio de que les entreguen el voto…Todo estos, de verdad produce un desgaste tanto en la gente como en el candidato, que llega a los momentos culminantes de su campaña totalmente exhausto, cuando debería ser lo contrario…Lo que es un hecho y que dudo alguno de los cinco candidatos a la Presidencia de la República puedan cambiar es que México afrontará el primero de julio una elección inmersa en un contexto desgarrador para el país…Hace seis años, el presidente Enrique Peña Nieto abría la posibilidad de un sexenio esperanzador con una serie de reformas logradas con el consenso de la mayoría de las fuerzas políticas; sin embargo, todo se derrumbó, consecuencia de los casos de corrupción que lo golpearon a él y a su círculo más próximo…Aunado a ello, el 2017 estuvo marcado como el año más violento del que se tenga registro…La contienda electoral, es una batalla de lo más rudo que jamás haya presenciado y lo único real es que los retos del próximo presidente de México serán gigantescos porque además de combatir la corrupción no sólo de las instituciones y su personal, sino de los mexicanos en general, está la violencia que no ha logrado ser abatida por la falta de un sistema de procuración de justicia independiente que corte desde la raíz la impunidad…Es por ello, que no hay duda que las campañas políticas en México, además de largas, son costosas y abrumadoras…