EL ESPECTADOR

JORGE GUILLERMO OJEDA PRECIADO

Apreciados lectores: temas como el de hoy generan sentimientos encontrados, el primero, la indignación, la frustración al ver todo un sistema de impartición de justicia, al servicio de un “honorable patricio” Genaro David Góngora Pimentel, que en su currículo cuenta entre otras actividades, sobre todo la más reciente e  importante, Presidente de la Suprema Corte de la Nación, que nos muestra el tráfico de influencias y la corrupción en todo su esplendor; donde, desde luego, no se escapan los impartidores de justicia del Supremo Tribunal de justicia del Distrito Federal, comparsas a título gratuito y solidario de este adalid de la justicia torcida y perversa.

El segundo: sin lugar a dudas tonificante, oxigenador y por lo tanto esperanzador. Porque los tres adjetivos que quizá alguno de ellos no aparezca como tal en la Real Academia Española de la Lengua, pero eso se los dejamos a los estudiosos de la Gramática Española. Me refiero concretamente a la participación de algunos connotados columnistas y periodistas de espectro nacional, que hicieron suyo el grave conflicto que en contubernio con los juzgados del Distrito Federal y las correspondientes instancias federales le ocasionaron a la ex pareja sentimental del Ministro emérito de la Suprema Corte de Justicia de la Nación “Don Genaro David Góngora Pimentel” recluyéndola en la cárcel, sin miramiento ni remordimiento alguno, dejando a sus dos hijos discapacitados por cierto al cuidado de la abuela materna a quien han hostigado para que declare que los menores eran víctimas de violencia familiar por parte de la madre de nombre Ana María Orozco Castillo.

Este hombre, Góngora Pimentel sin valor moral, quien como es del dominio público escatimó la pensión de sus hijos logrando reducirla a la limosna de 12 mil pesos mensuales, al declarar que como seres discapacitados no tenían derecho a esparcimiento alguno, ya que de una pensión de casi cuatrocientos mil pesos que recibe puntualmente, más auto chofer escoltas y todo lo que gravita alrededor de este ser que rinde culto supremo a la vileza, me obliga a creer en las fuerzas del mal, miedos que había dejado de tener desde que me retiré del catecismo del Padre Ripalda, pero que con la imagen de este “venerable anciano” debo reconsiderar mi guadalupana fe.

Pero lo peor está por pasar, ya que este demoníaco personaje, después de ser exhibido públicamente, se vio obligado a pedir perdón a su mujer y a sus hijos, a aquella por haberla privado de su libertad injustamente por más de un año y desde luego de estar con sus hijos y a estos pobres seres vulnerables, negárles el derecho legítimo e estar con su madre. Pues bien este ser mezquino como acertadamente le llama el reconocido periodista Joaquín López Dóriga.

Pero como le decía en el párrafo anterior, lo peor no ha pasado, ya que Góngora Pimentel está solicitando a través del Ministerio Público la reaprehensión de la señora Orozco Castillo, entonces surge la pregunta obligada ¿Por qué ni los animales carroñeros tienen tanta bajeza? Y este señor sí, pero para terminar con el comentario de este desagradable suceso, me pregunto de nuevo ¿qué pensaran en España, en Argentina, en Rumania dónde lo condecoraron?…¿Qué pensaran los juristas que alguna vez leyeron la obra de este chacal titulada: EL DERECHO QUE TENEMOS Y LA JUSTICIA QUE ESPERAMOS?

Para terminar y parafraseando al inolvidable ese sí “Don” Fernando Marcos, sólo cuatro palabras que definan a este abominable “ministro Rémora Pimentel” PERVERSO, CALIENTE, MAL PADRE, CORRUPTO Y POR SI NO BASTARA….. RAJÓN. Creo que fueron más de cuatro, pero como dijo Guillermo Chao ya en el área chica y picado a gol todo se vale.

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