ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

No es asunto menor conocer el estado físico y psicológico de los candidatos a la presidencia de la República; de hecho debería ser requisito indispensable y obligatorio, no como las declaraciones patrimoniales o la 3 de 3, ¡por favor!, que son verdaderas chamaqueadas y además que se las pasan por el arco del triunfo cuando les viene en gana…Las presiones y las jornadas laborales a las que se encuentra expuesto un jefe de estado, aunque no lo crean,  son cañonas y solamente quienes han estado cerca de un ejecutivo federal pueden corroborar lo anterior,  ya que la sociedad en general puede pensar que se la pasa en el chacoteo; sin embargo,  hasta el más vale madre de los mandatarios -que no ha habido-, sabe que las agendas de trabajo son estresantes…Tan es así que cuando les colocan su banda presidencial y se creen en los cuernos de luna porque ganaron en las preferencias electorales,  son unos y cuando dejan el cargo, no sólo están avejentados, sino lo que les sigue…Ahora imaginen si llegara a ganar un hombre bastante cascado ya, hipertenso (a la hipertensión se le conoce como la “asesina silenciosa”), intervenido de emergencia por un doble infarto al miocardio en diciembre de 2013, que dicen, lo tuvo prácticamente muerto durante la cirugía -no sé que salió mal-,  y que tiro por viaje en sus mitines pierde la conciencia o el agua deja de subirle al tinaco y comienza el tartamudeo cerebral, seguro saldrá con los tenis por delante y no porque me interese mucho, si he de serles honesta…Además, toma analgésicos muy fuertes para el tratamiento de enfermedades de la columna vertebral…Esta petición se había puesto ya en la mesa del debate desde hace tiempo, pero en diciembre pasado, el entonces precandidato del PRI, José Antonio Meade, la retomó y propuso que se sometiera a todos los aspirantes a la presidencia a pruebas de salud física y mental…Y ¿adivinen quién fue el primero en pegar de brincos?; obvio ya saben quien…Es un hecho, que el país no puede darse el lujo de tener un presidente que muera en el cargo, como sucedió con  Franklin D. Roosevelt, quien falleció en la Casa Blanca durante su cuarto mandato de un infarto…Ahora nada más falta que López Obrador además de aspirar a parecerse a Benito Juárez y Francisco I. Madero también quiera emular al gringo…Leía en la columna de Raymundo Riva Palacio que un médico cubano y su equipo, radicados en Miami, son quienes atienen a López Obrador y me pregunto, si es tan pobre como dice ¿cómo le hace para pagar? porque el especialista ha venido a México en poco más de 150 ocasiones; lo atienden en su domicilio y, eso no debe ser nada barato…En fin, eso no está a discusión en este momento, sino que la necesidad de conocer el estado de salud de un candidato, porque como él mismo lo dijo cuando Enrique Peña Nieto fue hospitalizado, “es evidente su incapacidad para seguir adelante, debe renunciar”…A su más fiel estilo, lo que aplica en otros en él no…