ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

Si en este país se contara con una policía confiable, eficaz y decente,  seguramente no habría flatulencia pero que la Suprema Corte de Justicia de la Nación avale que ahora los uniformados puedan detener a diestra y siniestra y, de manera discrecional, aplicar su apreciación de quien es o no sospechoso para que, sin previa orden orden judicial, puedan “inspeccionar” autos y personas siempre y cuando haya una “sospecha razonable” o “flagrancia” sí está como para aterrorizar a cualquiera…En pocas palabras ¿qué significa lo anterior?; que todos y cada uno de nosotros podemos ser detenidos nada más  porque la cara no nos ayuda y parecemos sospechosos ante los ojos de un uniformado   o porque les dio la gana, aunque claro, los comprensivos ministros que votaron a favor de esa validación, establecieron que esas detenciones no deben ser motivadas por la apariencia física de los ciudadanos…Sólo cuatro ministros no estuvieron de acuerdo por considerar que  es una violación y agregaría, motivo de que se cometan graves abusos en contra de la ciudadanía, ya que los cuerpos policíacos podrán utilizar de manera discrecional su apreciación de lo que es una sospecha razonable para arremeter en contra de los ciudadanos e intervenir al azar en vehículos automotores…Lo que me preocupa y obviamente no me ocupa es que los cuerpos policíacos tienen cada vez más poder y sí es muy pero muy alarmante los criterios que se utilizarán para estas inspecciones…Puedo entender el porqué de esta resolución, lo que no me cabe en mi hermosa cabecita es que para hacer algo así, primero se debería contar con una policía profesional y aunque un juez de control revisará la legalidad de estas inspecciones, hay un pequeño problema: el togado no está en la calle, donde los policías tomarán las decisiones…La resolución de la Corte desechó por mayoría las impugnaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por lo que las violaciones a los mismos serán constantes…Además,  ¿quién les dijo que estas inspecciones logran reducir los índices delictivos?, es algo probado que no sirven para ese fin pero sí para poner a los ciudadanos de pechito ante los abusivos uniformados…Es cierto, no es justo medir a todos con la misma vara pero tampoco puedo dejar de reconocer que al entregarle más poderes  a un cuerpo policíaco poco profesional, permeado por la corrupción, sin capacidad para tomar decisiones justas y sensatas y por su fuera poco con antecedentes de uso excesivo de la fuerza, sobre todo, en contra de los jóvenes, pos si está gacho…No cabe duda, soltaron al tigre mucho antes de lo previsto…