¡Gracias mil! al titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Raúl Plascencia Villanueva, por iluminarnos con sus sabias conjeturas; no teníamos ni la menor idea de que en la mitad de las cárceles de este país, los reclusos son los amos y señores…Ahora entendemos, porque recibe percepciones anuales de 2 millones 252 mil pesos y, claro no podemos dejar atrás su bono adicional  de  93 mil pesos; la gratificación fin de año de 347 mil 651 pesos, seguros de vida y de gastos médicos mayores por 140 mil pesos y dos ayudas para despensa de 15 mil 600 pesos y como el trabajo es de alto riesgo también tiene un bono extraordinario de 675 mil 834 pesos al año; es más, deberían considerar darle un extra por descubrir el agujero de la dona….¡NO INVENTEN!; ¿dónde está la novedad?…Tan sabios descubrimientos fueron ventilados luego de presentar su informe de actividades 2011 ante el pleno de la SCJN, donde además, “ALERTÓ” sobre “la grave situación” en los centros de readaptación social, sitios en los que se han encontrado ¡hasta granadas y armas de alto calibre!…¡No bueno! ¡ está grueso!…A nosotros no nos pagan ni de chiste lo que él gana y sabemos perfectamente que nuestro sistema legal y penal ha demostrado a lo largo de muchos, pero muchos años, su incapacidad de rehabilitar socialmente al delincuente; tanta como la CNDH para defender los derechos humanos; es más los defensores necesitan quiénes los defiendan ¡pues para eso nos gustaban!…

EL FRACASO ES DE AÑOS ATRÁS…

En ninguno de los CERESO Y CEFESOS existentes en el país hay un programa efectivo  que conduzca al delincuente a la rehabilitación… Sin embargo, es dominio público que, los centros de rehabilitación, llámense como se llamen, son verdaderas escuelas de hechos ilícitos, donde el vicio se enseñorea y los delincuentes que no tenían adicciones ahí las adquieren…Si bien es cierto, que lo que menos se merecen los infractores son apapachos, se ven sometidos a vejaciones, hacinamiento y carencias…Tanto los internos, como sus familias, que en las más de las veces –porque no siempre–, ni vela tienen en el entierro, son víctimas de la corrupción de autoridades…Tenemos que decirlo con todas sus letras, hemos conocido directores de Centros de Rehabilitación Social y Centros Federal de Rehabilitación Social que están hincados en billetes, que de no dar un peso por ellos, se convirtieron de la noche a la mañana en millonarios porque las cárceles son lugares donde se va a hacer fortuna, gracias al tráfico de drogas…¿Esto no lo sabía Raúl Plascencia Villanueva?…¡Cómo!…

TENEMOS UN POCO MÁS…

En las prisiones todo cuesta y sangra a las familias; pues tener una celda arreglada es un billete; tener teléfonos celulares, otro, entrar y ¡saben! hasta ¡FUGARSE! tiene un precio y se soborna desde los celadores hasta los directores… ¿Tampoco lo sabía el titular de la CNDH?; hemos terminado con su inocencia, mea culpa… Lo único que los centros de rehabilitación social hacen es retener por más o menos tiempo a una colonia de delincuentes que consume medios y bienes de la sociedad, porque hay que ser honestos;  cuando un  preso sale no tiene trabajo (al igual que millones que jamás han pisado una cárcel, pero en fin); sin otro oficio que el de delincuente y, en la mayoría de los casos, con serias adicciones a las drogas; lo cual es una combinación explosiva…Por último ¡con ansias esperamos!  el nuevo diagnóstico que presentará , en mayo, la CNDH sobre la “deplorable” situación de los penales en el país…Les aseguramos que nada habrá cambiado…