ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

Ya lo sé, habrá quienes estén pensando ¡claro! ahora resulta ¡sí cómo no! y la otra parte, dirá: ¡neta si yo fuera ella mejor  lo mantendría en secreto!..Pues saben qué, mi relación con los del Mazo es INEXISTENTE,  lo que no significa que no compartamos una familia en común…No están para saberlo, pero de todas maneras se los voy a contar… Mi abuela materna, María Luisa Sánchez Mercado y la abuela paterna de Alfredo del Mazo Maza, Margarita González Mercado,  eran primas hermanas…Obviamente, jamás he tenido contacto con ellos, ya que de lo contrario mi vida profesional habría sido otra, aunque quien sabe, en eso de la política, no hay amigos, ni familias, sólo intereses…Si estoy metida en la política es por azares del destino y porque don Mata me abandonó…El caso es que, tanto Alfredo del Mazo González como Alfredo del Mazo Maza no saben ni siquiera de mi existencia en este mundo y mucho menos que por mis venas corre algo de su sangre…Jamás conocí a don Alfredo del Mazo Vélez, más que por los magníficos recuerdos y eterno agradecimiento que mi mamá, Laura Libia Cambrán Sánchez, tiene hacia él…Resulta que por el abuelo del actual candidato priísta a la gubernatura del Estado de México, el mío, Moisés Cambrán, no sólo tuvo atención médica para poder sobrellevar el cáncer de próstata que lo sometió a una muerte muy dolorosa, porque cuando se dieron cuenta, ya era tarde para todo…Gracias al entonces titular  de la desaparecida Secretaría Recursos Hidráulicos, mi mamá tuvo trabajo y mejor aún la morfina para aliviar el dolor de su padre que le era proporcionada por el médico de la familia…Pero ahí no termina todo, por don Alfredo del Mazo Vélez, mi abuelo pudo ser sepultado, porque el político envío, con su chofer Manuel,  un cheque en blanco para que mi mamá lo llenara con la cantidad que hiciera falta para poder  sufragar los gastos del sepelio…Por si fuera poco, también le dio un techo a ella y a mi abuela donde vivir sin que tuvieran que preocuparse nunca más por ello y curiosamente en esa casa pasé yo mis primeros años de vida…Cuando mi mamá se iba a casar con don Mata, fue Alfredo del Mazo Vélez, quien le dijo que no era el hombre adecuado para ella, algo así como el agua y el aceite (y no se equivocó), que él le pagaría estudios en donde ella quisiera para que se superara y no tuviera que volcar el vacío que dejo en su vida el abuelo en otra figura paternal…No tengo que decirles que eso no sucedió, porque de ser así no estaría en este mundo…Mi mamá se alejo de todos ellos, ¿por qué?, solamente ella lo sabe, se dedicó a su familia y dejó atrás su pasado, pero no vayan a creer que no ha escuchado reproches al respecto…Posiblemente el último contacto que tuvo con la familia en general fue cuando la abuela María Luisa murió…La vida nos ha llevado a estar frente a frente…Cuando trabajaba en Ovaciones, cubrí el PRI y ahí conocí a Alfredo del Mazo González, claro sin tocar jamás el parentesco, ¿por qué? no tenía caso, muy posiblemente hubiera malinterpretado todo y nuestras charlas habrían terminado…Hace poco cruce palabras con Alfredo del Mazo Maza cuando vino a Tlalnepantla y fue muy curioso, nos presentaron y tomó mis manos con un cariño inexplicable y es que dicen que la sangre llama…Sin embargo, todos estos recuerdos de familia son para que sepan que Alfredo del Mazo Maza no puede ser un mal hombre cuando tuvo un abuelo al que le debemos tanto y que jamás tuvimos la oportunidad de agradecer, pero sé que esté donde esté, sabe de nuestro eterno agradecimiento y por ende que mis simpatías se encuentran con su nieto…