ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

Para la muerte, México es un festín (seguro hay lugares peores, pero en aquellos no vivo), donde todos los días, delincuentes de todas las categorías habidas y por haber, no cobra una vida sino muchísimas y de las cuales, en las más de las veces, ni nos enteramos, a menos que se trate del deceso de alguien cuyo fallecimiento venderá periódicos o se convertirá en trending topic, porque de otra manera pasará sólo a formar parte de las estadísticas y probablemente ni de ellas, cuando mucho le lloraran en su casa y se corre el riesgo de que tampoco…Desde hace muchísimos años la inseguridad está desbordada en este país; estamos tan acostumbrados a vivir a diario con la muerte rondándonos que hasta ella misma se asusta…Decir que las festividades del Día de Muertos son el primero y dos de noviembre es lo más absurdo; ¡aquí nos llevamos de a cuartos con ella y hasta nos tuteamos!…Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública del INEGI, tan sólo el año pasado se cometieron 84 mil 931 delitos diariamente y no debemos olvidar los que no se denuncian, así que no están todos los que son…No sé para ustedes, pero esas cifras además de ser elevadas, también son escalofriantes…Más allá de esa incidencia, la percepción de la gente es abrumadora y ya muchas personas hasta se han resignado a ser víctimas de los delincuentes, sólo esperan poder librar la muerte…Hoy por hoy existen altas probabilidades de que muchos ciudadanos hayan sufrido no una sino dos, tres y hasta cuatro atracos; dicen que lo más difícil es la primera vez, pero ¿si podremos llegar a acostumbrarnos a vivir de esa manera; siempre viendo detrás del hombre, cuidándonos la espalda, manteniendo un bajo perfil, sintiéndonos afortunados por estar a salvo?, porque la muerte podría estar en una calle iluminada y con cámaras de seguridad (neta no les encuentro sentido a las mismas porque no evitan ni previenen nada); en un supermercado, en el asiento de un autobús, en un embotellamiento vial, recogiendo a los niños de la escuela, qué sé yo…No existe más el respeto por nadie ni por nada, por lo menos en los viejos tiempos los delincuentes tenían, dentro de todo, sus códigos de ética, ahora agarran parejo…Los esfuerzos de los gobiernos federal, estatales y municipales están rebasados por donde quieran verlo, efectivamente, sería incorrecto decir que no hacen su mejor esfuerzo; sin embargo,  hagan lo que hagan siempre están un paso atrás…Atravesamos la peor crisis de violencia y  a pesar de que, en la última década,  el gasto federal en materia de seguridad se ha duplicado hay algo que está podrido, llamémosle, impunidad, corrupción o impartición de justicia fallida…Después de este desalentador panorama, que por lo menos nuestras tradiciones persistan, porque ello contribuye a fomentar el sentido de pertenencia a un país, nada más…