ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

En una sociedad en donde la información es capaz de recorrer el mundo en cuestión de segundos dentro de un sistema digital, resulta cada vez más difícil saber que es cierto y que no; quien es un farsante e impostor y a quien de verdad lo mueve esta hermosa pero ingrata profesión de comunicar…Desde que estaba en la escuela me dijeron que las buenas noticias no venden, sino aquellas en donde hay sangre, muerte y sí están rodeadas de un halo de misterio mucho mejor…Todo eso, no quepa la menor duda, ha contribuido a crear una sociedad más deshumanizada, acostumbrada a su dosis de sangre diaria, de malas noticias, de aquellas en donde los valores y el respeto son inexistentes…Las noticias falsas, mejor conocidas como “fake news” han dado en el traste a la profesión periodística y a la responsabilidad de cada persona de comunicarse con la verdad…Y mejor ni abordo el tema de los llamados youtubers porque su incontinencia cerebral me causa náuseas…La eficacia de estas noticias falsas radica en su naturaleza o en su capacidad de captar la atención de los destinatarios pero no por su interés o valor sino por su morbo y desprecio…Para colmo de males estas “noticias” (creo que desde aquí está mal empleado el término porque una noticia es algo nuevo, novedoso que causa un impacto negativo o positivo pero tiene causa y efecto) falsas tienen un canal increíble: las manipulables redes sociales…Y en esta parte me gustaría hacer hincapié…Las redes sociales son capaces de destrozar la vida de alguien y aun cuando la verdad salga a la luz difícilmente se consigue contener los daños que producen…El resultado de esto, además de la desinformación, es el ataque, el insulto, la violencia y no crean que queda en la verbal, he sabido de casos que llega a la física, porque lo que se pretende es desacreditar al otro, presentarlo como enemigo hasta llegar a la satanización que favorece los conflictos y puede ir aun más lejos, a crear pánico, como esas notas sobre desgracias naturales…Reconocerlas está muy pero muy cañón ante el montón de páginas, de fulanos y fulanas que soñaron siempre en ser reporteros y se creen periodistas sin darse cuenta de la gran responsabilidad social que tienen en sus manos…Todo este negro panorama ha dado como resultado una nueva forma de comunicar y se le conoce como periodismo de paz, que es solamente dar prioridad a las historias de vida, de éxito y de logros; sin embargo, creo que el mejor antídoto contra la mentira y la falsedad son las personas, no hay de otra…No debemos olvidar, quiénes fuimos a la escuela a estudiar esta profesión y toda la cosa, que tenemos la obligación de informar para formar; de verificar las fuentes, somos algo así como los custodios de la información…