ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

La justificación para gravar al refresco y las botanas fueron los altos índices de obesidad que existen en México, país que ocupa el nada honroso primer lugar…Claro que resultó un éxito, pero no para disminuir este lamentable problema de salud pública, sino como una medida recaudatoria, lo cual no debería de extrañar a nadie porque precisamente esa fue la intención aunque lo hayan negado…El consumo de dichos productos no ha disminuido aunque digan lo contrario, porque ¿quién concibe una fiesta o reunión sin ellos?…Para lo que sí funcionaron fue para que el erario público, ya que los recursos obtenidos de enero a septiembre por el gravamen a dichas bebidas superó en 41 por ciento a lo esperado y mejor aun en el caso la “comida chatarra” en 138 por ciento…Eso sí que es todo un éxito…De acuerdo al reporte de las Finanzas Públicas al tercer trimestre del año, resultó que en los primeros nueve meses del año el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), por concepto de los refrescos recaudó 13 mil 065 millones de pesos, mientras que sólo se esperaban recaudar nueve mil 225 millones…Otro acierto…En este sentido, se han recaudado tres mil 839 millones de pesos por encima de lo esperado por este impuesto, que se comenzó a aplicar en el marco de la reforma fiscal y que equivale a un peso por litro de refresco…Así que con todo y la polémica generada lo único cierto es que los impuestos al refresco y a las botanas contribuyeron con el 31 por ciento de lo que recaudó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público por concepto de IEPS durante los primeros nueve meses del año pasado…