ALEJANDRA MUNGUÍA CAMBRÁN

1 001 (3) (1)Tal parece que con un cambio de siglas o de nombre es borrón y cuenta nueva…El problema de México en materia de impartición de justicia no es el nombre de sus instituciones, sino de la gente que las maneja…Si la Procuraduría General de la República se convierte en Fiscalía General a partir de 2018 no es garantía de nada, como tampoco lo es que cuenta con dos fiscalías especializadas: una en delitos electorales y otra en combate a la corrupción…El fondo del problema es que necesitamos una Policía Judicial Federal y una Procuraduría General de la República con eficiencia y calidad, porque no la hemos tenido desde hace décadas…Nada más para que sepan, solo 16 de cada 100 averiguaciones previas iniciadas por la Procuraduría General de la República terminan con la condena de un delincuente…Alrededor de 90 por ciento de las averiguaciones previas por delitos contra la salud, por ejemplo, son concluidas, esa proporción no corresponde con las sentencias condenatorias, porque las pesquisas también se cierran por el no ejercicio de la acción penal o el envío a la reserva…Pueden ponerle el nombre que quieran, pero el caso es que se llame como se llame, seguirá operando con una estructura ineficiente…

2 001 (3) (1)ES EL MISMO CASO…

Dentro de la nueva Reforma Política aprobada por el Senado de la República, de igual manera, se establece que se crea el Instituto Nacional Electoral (INE), que sustituirá al Instituto Federal Electoral (IFE)…Y comenzamos mal, pues el número de consejeros subirá de nueve a 11, que seguramente también ganarán un dineral por sacarse las pelusas del ombligo…La diferencia radicará, posiblemente, en que el INE no organizará todas las elecciones, sino que se encargará principalmente de las federales y se coordinará con los órganos estatales para las locales; sin embargo,  podrá organizar contiendas en los estados a petición de una entidad o atraerlas cuando considere que pueda haber inequidad…Pero tampoco existe nada que garantice que el Instituto Nacional Electoral no actúe con las mismas deficiencias administrativas en su estructura; ni que  termine con la duplicidad de funciones en varios sectores; el exceso de personal en la jerarquía de la institución y la existencia de áreas que no tienen razón de ser…Lo que es aún peor, tampoco hay nada que nos lleve a pensar que los recursos no continuarán manejándose a discreción…Cuando surgió el IFE la sociedad tenía esperanzas de que iniciaría una nueva etapa que se traduciría en la democratización del país y nada más lejano, ya que fue sucumbiendo a los vicios tradicionales del viejo sistema político…