JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO.

No será raro ver en  esta temporada carros,camionetas y todo tipo de vehículos con placas extranjeras, en nuestro país. Se acercan fechas importantes para todo el mundo, en especial para nuestros paisanos que trabajan en el norte de este continente americano. Cientos de ellos vienen a reunirse con sus  familias, pero atemorizados de que durante su recorrido sean presas fáciles de los corruptos policías mexicanos.

Sexenios anteriores han hecho campañas de conscientización para dar  protección total a los paisanos. Pero la triste realidad es muy diferente. Al llegar a nuestra frontera norte y después de  pocos kilómetros recorridos en territorio nacional son presa fácil de estos corruptos que ya  los esperan ansiosos para de alguna manera sacar provecho del dinero que traen.

Son muchos años así y por más que nuestras autoridades traten de abatir la corrupción esto no cambia. Pocos son los  casos que se  reportan, porque  hay temor y más en la situación que se encuentra el país. El exceso de violencia, no ha disminuido. El norte de México, es fiel prueba de ello. Casos de extorsión por estos guardianes de la seguridad son muchos,castigos muy pocos.

Se comenta que  miles de estos  mexicanos  trabajadores en otros países, ya la piensan para venir, pues llegan a sus hogares, sin nada en el bolsillo. Víctimas de estos depredadores que gozan anticipadamente de una Navidad, abusando de la buena voluntad del paisano.

Nos vienen con el cuento de la baja de malos elementos policíacos, ¿éstos que extorsionan en carreteras son buenos? para nada, no se justifica su forma de actuar, artera y abusiva. Que podemos pedir ¿milagros? la verdad que no solo le tememos a la delincuencia organizada, sino también de quienes nos deben cuidar y proteger.

Ante esto solo nos queda decir: ¡paisanos! a  pedirle al santo de su devoción para que estos malos elementos no se les crucen en su camino y lleguen a buen puerto con sus familiares, para celebrar verdaderamente estás fiestas decembrinas.