JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

Haciendo un recuento aproximado de los títulos que la UNESCO, ha dado  a nuestro país como parte del Patrimonio de la Humanidad Mundial, motivó a investigar lo que ahora usted lee. Para dar inicio le comentaré que ese título se da a lugares específicos: ciudades, edificaciones, bosques, lagos.

México no es la excepción y, para ello es uno de los que más reconocimientos tiene por parte de este organismo. Preservar y dar a conocer estos sitios es su objetivo: el Centro Histórico de la ciudad de México, Xochimilco, Puebla, Guanajuato, Morelia, Zacatecas, entre los más laureados.

Y la verdad, que bellos son los centros de esas ciudades. Sus parques, jardines, sus fuentes conforman ese algo especial de cada estado. Ciertamente, en la capital mexicana, pronto se remodelará lo que hoy es la plancha principal del CH, para darle una fisonomía de aquellos años atrás, porque pocos lo recuerdan, pero había jardines y bellos parques.

Qué decir del Parque Nacional de Palenque, de Teotihuacán, de Uxmal, de la zona arqueológica de Xochicalco. La verdad no terminaríamos. Los cientos de reconocimientos que tiene México, como patrimonios de la  Humanidad. Uno que no puedo olvidar porque lo admiro diariamente, es el campus central de la UNAM, único,bello con historia.

Tampoco puedo dejar atrás a Oaxaca: su centro y Monte Albán, ese estado que  ha  sufrido los embates y furia de su misma población, destruyendo, en ocasiones, edificaciones tradicionalmente admiradas por su gran belleza.

Las islas y áreas protegidas del Golfo de California, sitios preferidos para  realizar sus investigaciones del legendario biólogo y oceanógrafo francés Jacques-Yves Cousteau, quién a bordo de su barco el Calypso, fue testigo de las maravillas que encierran las aguas de este lugar de ensueño.

Al transitar por el centro del país, no podemos dejar de admirar la reconocida Peña de Bernal, lugar mítico muy cercano a Querétaro. Reconocido por sus celebraciones religiosas  que lo hace un sitio mágicamente sorprendente. Y así podría seguir soñando con cada uno de los lugares que por su belleza e historia, son reconocidos mundialmente.

Es por ello, que cuándo estos sitios son violentados, lastiman y mucho al mexicano. Basta recordar hace un año la toma de Rectoría, por un grupo de vándalos (comprobado que no eran estudiantes), que pintaron murales que engalanan a nuestra Máxima Casa de Estudios. No es fácil crear conciencia, que entienda, que lo bello se debe de cuidar siempre.