JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

No han quedado en el olvido todas las acciones que hace años tuvieron en jaque a las autoridades universitarias cuándo el CGH con su líder Alejandro Echevarría, “el Mosh” hacían de las suyas y eran los que controlaban, por decirlo, abiertamente lo que sucedía en CU y sus alrededores. Y cierto, todo salía del Auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras.

En pleno 2014, la comunidad  universitaria  no se  ha  podido sacudir esas lacras, que han lastimado y mucho a una de las instituciones educativas más reconocidas mundialmente: la UNAM. Las constantes incursiones de gente, que no son estudiantes, han sido el detonante de la ola de violencia en la máxima casa de estudios.

Mire usted, ya cualquier hijo de….vecina, toma las instalaciones universitarias, sin que la autoridad intente hacer algo. Lo que esta sucediendo en el auditorio Justo Sierra, se debió solucionar hace muchos años. Solo le diré que en esta facultad, realicé mi servicio social y en esas fechas (1976), ya  había  serias  confrontaciones en  su interior.

Los Rectores que han estado al frente de la  institución lo sabían y nunca hicieron nada por solucionarlo. Generalmente cuándo existe algún problema y se pide apoyo, son los estudiantes de esta facultad los que  brincan primero. Son, creo yo, los revolucionarios que no han tenido el escenario adecuado para sus actividades.

Es triste, ver como los medios que han tenido acceso, presentan un auditorio, que ni el peor rincón de algún mercado tiene. Basura por todos lados, pintas, mobilario en pésimas condiciones y presuntamente droga. ¿Qué pasa?; pues ¿qué el Rector no ha querido poner  un  alto a estas acciones? Como todo funcionario le echa la culpa al de atrás.

Ya  no digo que es increíble que una bola de vándalos (comprobado) hayan hecho su modus vivendi de las instalaciones universitarias. Me comenta gente muy cercana a ellos, que hay individuos, con toda la facha de lo que usted se imagine, menos de estudiantes. Decir ahora que !ya basta! suena hasta tonto de mi parte, porque esto se debió solucionar en años pasados.

Lo dejaron crecer y ahí las consecuencias. Nos duele y mucho a todos los que somos egresados ver una  Universidad  manchada que en todos  los aspectos ha sido importante en el diario andar del país. Le duele a México, al mundo entero, ya que esas  escenas de violencia a la entrada del auditorio dieron la vuelta al globo terráqueo. 

No sé cuándo ni a que hora, pero es importante limpiar la casa ¿o no Dr. Narro?