JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

Llama poderosamente la atención que en los diferentes CERESO del país se realice una revisión a fondo para que los familiares de los internos puedan llevar la tradicional cena de Navidad. Y eso esta bien, porque así se evita que en los alimentos puedan ir incluido un “postre especial”.

Mire Usted, estas personas privadas de su libertad, desde el momento en que llegan a estos lugares, comienzan a  pagar parte de su condena. Y no es justo, que en plena Navidad, se les prive de recordar el sabor hogareño en los diferentes platillos que sus familiares les lleven…¡es Navidad y se vale!

Lo que no se  debe confundir es  el menú y la  bebida, porque leía  una  nota, en el que se informa que se encontraron “120 litros de pulque y envoltorios de la yerbita verde” y eso no debe ser. El “tlapehue” pasa, néctar de los dioses (y más los curaditos), pero lo otro todavía esta en espera de resolución. Ya ven a Fox, desesperado por conocer la decisión.

Pero comentaba, pasar estas fechas con la  familia con su respectiva cena, su refresco y el deseo de salir pronto de ahí, hace que estas fechas sean para ellos más importantes. Una ocasión vi largas filas para poder entrar de visita y es una rara sensación. Estas personas no llevan pavo, ni pierna,vaya ni los famosos y ricos romeritos.

Su menú si bien les va es : arroz, pollo, frijoles y con algo de suerte un postre. Todo eso es exquisito cuándo saben que lo hizo la mamá, esposa o novia. En esos momentos de felicidad, recuerdan el antes y el después. Los recuerdos llegan a lo más profundo del corazón. Porque buenos o malos a ellos también les llega la Navidad.

El mejor regalo, convivir por unos momentos con los seres queridos y haciendo la  promesa de que pronto volverán a reunirse. Esa ilusión, es el fiel marco que reflejan estas  fechas. En el CERESO…también….llegó la luz y alegría.

A todos  nuestros  fieles lectores ¡ FELICIDADES!