JORGE GONZÁLEZ

El pasado 30 de mayo a las 14:22 horas en la sucursal bancaria HSBC ubicada en Bahía de Santa Bárbara 33 Local 3, en la Colonia Verónica Anzures, delegación Miguel Hidalgo,  quedaron al descubierto, una vez más las malas prácticas que esta institución bancaria realiza en contra de sus cuentahabientes.

Yolanda Medina, esperaba le fuera depositada a  su cuenta de nómina, el abono de su Afore. Al acudir al cajero automático el pasado 29 de mayo a las 13:24 horas, se percató que tenía la cantidad de 65 mil 171.85 pesos, por lo que supuso que ese dinero era el que le correspondía .

Sin embargo, sólo le fueron entregados 64 mil 324 pesos, es decir, una cantidad menor a la originalmente depositada. Por lo tanto, solicitó  hablar con un ejecutivo de cuenta para una aclaración. Fue atendida por Alma Janet Sánchez Mares, quien de manera déspota y familiarizada con estos casos, sólo se limitó a decir: “es un préstamo que solicitó vía nómina, del cual ya dispuso y ahora se le están cobrando los intereses y la comisión”.

Lo curioso es que jamás solicitó préstamo alguno, motivo por el cual,  Sánchez Mares marca a la “Línea de HSBC” y se comunica con el Centro de Contacto, donde le atiende el trabajador Eder Nava, quien le indicó a la cuentahabiente regresar el dinero tal como se lo dio el personal de caja.

Le hizo saber el proceso a seguir para la cancelación y aclaración del supuesto préstamo y le especificó que la ejecutiva le ayudaría a la solución del problema. Por lo menos, eso creyó, porque  la falta de educación y atención de Alma Sánchez, no le permitió encontrar una solución.

Y si no se puede dialogar con los pies, queda la opción de la cabeza, aunque de nada sirva.  El gerente de la sucursal, José Iván Gallegos Pérez,  fue incapaz también de dar una solución y lo que  sólo dejó ver fue su incapacidad y falta de conocimiento.

En este punto resultaría  interesante preguntarle a Juan Martín Parma, director general de consumo de HSBC y uno de los jefes superiores del gerente José Iván Gallegos, ¿por qué su personal opera de manera opaca, sin transparencia y de formar sospechosa?

La señora salió como llegó, sin solución , sabiéndose  vulnerable como decenas  de usuarios que diariamente se enfrentan a  las arbitrariedades de esta banca y muchas otras. Pero lo más importante es saber, ¿quién autorizó el préstamo?; ¿quién falsificó la firma de Yolanda Medina?; ¿quién se adjudicó este proceso para ganar una comisión?

Para adquirirlo, son una serie de trámites y requisitos,  ya que no fue un préstamo que se haga en un cajero automático, sino en sucursal; sin duda, tuvo que haber pasado por varias manos del banco y por una red de complicidad que sólo afecta a sus propios usuarios. Aquí sería importante que Juan Martín Parma, como responsable general de consumo de HSBC explique estas incógnitas.

De igual forma. es importante hacer un llamado a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) y a su titular, Mario Di Costanzo, sobre las malas prácticas que HSBC realiza a sus propios cuentahabientes.

Recordemos que HSBC permitió que cárteles lavaran miles de millones de dólares durante 2010-2011. Ahora se dedica a brindar un servicio élite haciendo cargos a sus usuarios para cobrar intereses y comisiones, ¿por órdenes de quién?, ¿quién se va a responsabilizar por el pago de los intereses que le generan a Yolanda Medina por algo que jamás solicitó?

En todo caso, será el subdirector Martín Aguilera, quien dé respuesta, quien dé la cara ante este hecho. O le dejarán la decisión a la cabeza que los comanda, Juan Martín Parma.