JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

Sexenios vienen, sexenios van y las falsas promesas de apoyar al campo simplemente no se ven, caen en el abandono. Tema importante en la agenda nacional, que no ha tenido ni siquiera un despegue que demostrará la buena voluntad del gobierno a este sector. Importante y prioritario en décadas pasadas.

Los cultivos que suministraban de alimento a millones de mexicanos han desaparecido, pues si bien una escasa parte todavía la trabaja, ya no les alcanza ni para comer. La pérdida de tierras para  sembrar está no a la baja sino a punto de la extinción. Miles de campesinos hoy en día, se manifiestan de diferentes maneras ante la falta de  oportunidades que  da  el campo mexicano.

Los elefantes blancos gubernamentales, entiéndase con esto las Secretarías de estado correspondientes, han servido para dos cosas: nada en desarrollo del campo y gastar  el presupuesto asignado en actividades diferentes al sector afectado. Hace unos meses, recordaba mi visita a uno de los estados más bellos de la República, Chiapas que tiene todo.

Sin embargo, la realidad es otra y es uno de los estados más pobres. La  información y lo que  hemos  visto así lo señalan. El campo ha quedado en el olvido y a pesar de las campañas que se difunden; éstas no cumplen con el objetivo marcado. La situación no es  de ahora,sino de sexenios pasados.

Triste salir a provincia y ver a gente en extrema pobreza que no sabe hacer otra cosa que trabajar en el campo. Lamentable pero cierto. Estados como: Veracruz, Morelos, Estado de México, Tlaxcala, Hidalgo y varios más, quebrados ante la falta de recursos que les permita hacer fluir esa maquinaria alimenticia que nos da la naturaleza y que en este país, parece no importarles.

Han sido aprobadas Reformas que aún, operativamente, no hemos visto cual será el resultado. Sin embargo, en el campo  solo se oyen escasos rumores de una pronta recuperación. Porque este sector tan importante para el desarrollo de México, está en completo abandono.