JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

Son muchos los compañeros  periodistas que han tocado de diferente manera el tema del narcotráfico en nuestro país. Ricardo Ravelo, Anabel Hernández, son de los que más datos aportan, gracias a investigaciones que han desarrollado desde tiempo atrás. Soy fiel seguidor de sus investigaciones, porque tienen esa credibilidad al documentar con magistral precisión: fechas, lugares y nombres.

¿A qué viene todo esto?;  a  una cuestión simple, ¿por qué esta guerra de cárteles y del gobierno?. Leyendo algunos de sus libros, llegué a la conclusión de que han existido sociedades delictuosas, por llamarlas de alguna manera. Qué tenían cierta ética en su forma de actuar;  hoy, hasta eso han perdido y la prueba es la muerte de gente  inocente.

Se  dan nombres de políticos, que hacen hasta lo imposible por negar su relación con el crimen organizado, pero que a pesar de ello, tuvieron de alguna manera contacto con estos malandrines. Basta leer lo que escribe Ravelo acerca de lo que fue Amado Carrillo Fuentes, el otrora “Señor de los cielos”,todo el poder del mundo en una  sola persona; capaz de corromper a cuánto individuo le estorbara para seguir con su “negocio”.

Datos precisos nos señalan, lo frágil que eran -y continúan siendo-, instituciones como la PGR, la SEDENA y la corrupta Policía Judicial Federal; que de acuerdo con Ravelo estaban (¿?) al servicio de este capo, que, dicen, murió en un hospital de Polanco cuándo se sometía a una operación estética. Al respecto, la duda siempre ha existido, ya que hay también varias versiones que aseguran que  este  delincuente ya tenía  todo preparado para radicar en Chile o Cuba. La duda persistirá a lo largo de los siglos.

Asimismo, es de llamar la atención, las afirmaciones y pruebas que demuestran que estos individuos ¡tan conocidos!; ¡tan identificados! transitan libremente en en centros comerciales;  en exclusivos restaurantes; lugares demasiado concurridos sin que “nadie” se dé cuenta de su presencia.  Y aquí la pregunta: ¿en verdad las  autoridades no saben dónde andan? ¿Para qué tener, entonces, toda esa logística de la que presumen los centros de “investigación”;  suena infantil, decir: “no sabemos dónde esta”.

En los libros nos dan hasta los nombres de algunos de esos lugares que con frecuencia solía visitar Amado Carrillo. Hace algunos años en el estado de Morelos, se decía que tenía varias residencias. En  aquel entonces  el gobernador  en turno, Jorge Carrillo Oléa,  lo negó. Años después, se comprobó que  si vivió ahí y por cierto muy cerca de la casa de Gobierno.

Ahora se entiende el porque Ricardo Ravelo  (Los  Capos) y Anabel Hernández (Los señores del Narco) están en constante peligro. Su valentía para denunciar a grupos de la delincuencia organizada conocidos por todos, no es cualquier cosa. Y obviamente,   al hacer referencia de éstos tienen que salir a  luz sus “presuntos cómplices” que son nada más y nada menos gente del aparato gubernamental.

¿Nombres? muchos y conocidos….pero ¿será posible, por parte del Gobierno en turno, recobrar el control sobre estos grupos?, o ¿de plano seguirán con la misma línea que “erróneamente” dejó dibujada el pésimo sexenio calderonista? Con miles y miles de muertes y desapariciones, mismas que dieron forma a una estadística difícil de olvidar.