JOSÉ ÁNGEL GALINDO MONTENEGRO

No puede  uno como residente de esta ciudad, privarse de  la  espectacularidad que  nos ofrece el caminar por sus avenidas, calles y lugares preferidos. Hay tanto que  conocer que nunca  acabaríamos de admirar los  pasajes misteriosos del maltratado centro de  la ciudad.

Primero los  individuos que  conforman la CNTE  ocuparon el Zócalo; esos mismos que en 40 años la  han llevado cómodamente y ahora que  les quitan esos  privilegios y se manifiestan a toda su capacidad. Después,  su desmadre lo llevan al Monumento de  la Revolución y con su accionar, están acabando con los negocios que  tienen la  mala suerte de tenerlos  como vecinos  incómodos y hasta hay que agradecerles porque deciden liberar el circuito y el acceso de la Plaza de la República.

Ellos ven por sus  intereses, lo demás  les  vale, tan es así, que  no se  han puesto a analizar que desde su estancia en el centro de esta ciudad, perjudicaron a  miles de gentes. Cientos  de  trabajadores pasaron a  las filas de desempleados, gracias  a estas  buenas personas que  pelean algo que  ya tienen perdido, la tan comentada, Reforma  Educativa.

A esto personajes no les  importa  la afectación a terceros, porque ellos sin estar  en su lugar de origen y sin trabajar, siguen “cobrando” y su sueldo completo; .mientras otros que se  ganaban la  vida trabajando diariamente están ahora sin empleo, gracias a un grupo que por necedad y falta de conocimiento de lo que realmente esta  luchando ha  provocado.

Aparte  de que  no se  puede  transitar por estas  calles, es  lamentable ver en su perímetro negocios que  ya  tenían años de establecidos, en punto de  quiebra. Porque estos “humildes” trabajadores de  la educación ni siquiera consumen lo ofrecido por los comercios que  están en esa  zona.

El jefe de  Gobierno, en lugar de  buscar el desalojo a través del diálogo, ha evadido ese compromiso que  tiene con toda  la  ciudadanía  de  mantener la seguridad y bienestar  de los mismos, punto en el que  ha  fallado totalmente.

Promete  apoyo económico, a estos  establecimientos y seguro de desempleo a sus empleados. Pero con eso ¿superará realmente el déficit en que  han caído estos  comercios por  tener  a estos invitados  incómodos?

El daño, si no se soluciona  a  la  brevedad, pinta para  ser  permanente y todo es  culpa  de estos trabajadores de la educación que, a  pesar de haber perdido ante las  reformas presentadas, aún insisten en atacarlas.

Mancera, se escuda en que su imagen se  puede deteriorar (¿más?) si mete  las manos, como se  lo ha  pedido la  gente. Por eso al margen y sólo cuándo no ve  peligro, externa su opinión, que  por cierto habla  mucho, pero no dice nada.

Los integrantes de  la CNTE, si realmente pensarán en la gente, tratarían de  llevar sus manifestaciones de  otra  manera  y sin perjudicar a  nadie. No ha sido así, y la  inmensa mayoría de los capitalinos, ya piden a gritos  una  solución a este  conflicto que  no se  le  ve por  el momento ninguna salida.

Una cosa es segura y lo he  dicho varias ocasiones, si antes el Gobierno federal no dio marcha atrás, ahora  menos. Ojalá y estos integrantes de  la  disidencia  magisterial, dejen de  perder  el tiempo y se  reintegren a  su labores  cotidianas en sus respectivas entidades, para  beneficio de todos.