ADRIÁN ALEXANDRE

Cuando todas las demás instituciones fallaban como de costumbre sólo nos quedaba una, solitaria como faro en medio de la furiosa tempestad que azota a la nación.

Pero en estos días aciagos que atravesamos por una razón u otra, no importa cuál, un día sí y otro también, hasta esa institución que era algo así como el último motivo de orgullo para millones de mexicanos tuvo un desliz fatal.

El pasado sábado cinco de agosto la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems) publicó los resultados del concurso de ingreso a la educación media superior 2017, al que respondieron 325 mil 403 solicitantes.

Entonces supimos que sólo 33 mil 218 aspirantes de casi 180 mil que eligieron como primera opción a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lograron un lugar en alguna de sus escuelas nacionales preparatorias y bachilleratos.

Pero poco después nos enteramos de que once mil 051 aspirantes no asignados padecen hoy las consecuencias de lo que personal de la UNAM llamó un “desfase” en las plantillas de preguntas y las hojas de respuesta. Simplemente el sistema utilizado calificó mal

Ahora, tras las denuncias y manifestaciones de rigor, se revisarán los exámenes de estos jóvenes para asignarles el plantel que corresponda, de acuerdo con los aciertos obtenidos en realidad. Por supuesto, ninguno de los ya aceptados perderá su lugar de acuerdo con un comunicado emitido por la universidad.

Al margen de lo que puede representar el que sólo el 18.5 por ciento de los aspirantes pudo entrar a la educación media superior ofrecida por la UNAM, es de llamar la atención la magnitud de un problema que no se había presentado en los 22 años de historia de la Comipems.

La máxima casa de estudios asumió la falla y actúa en consecuencia. Además, ofreció una disculpa pública a la sociedad mexicana, a la comunidad universitaria y, en particular, a los aspirantes y sus familiares.

Sin embargo, la ineficacia que ahoga a tantas y tantas instituciones (educativas, de justicia, laborales, financieras, sociales, electorales, del tipo que sea), sumidas hoy en el descrédito, demostró que también puede hacer de las suyas en la UNAM, que ya tiene un montón de problemas como para echarse otro más de gratis.